
Además de la muerte de un merecidamente gigante de la literatura inmortalizado por sus obras de orientación universal y de una ironía tán común a nosotros de lengua portuguesa, 2010 también marca la resisténcia y la buena y bella lucha de los estudiantes de la Universidad de Puerto Rico, UPR, desde Mayo de este mismo emblemático año. Repudiando las reformas privatistas y neoliberales, cuyo mayor impacto se da en el seno de las familias puerto riqueñas más pobres y vulnerables, que ya no pueden arcar con los aumentos en las matrículas de la universidad que algunos dicen pública.
Es conocido que la nación de Puerto Rico vive desde mucho tiempo en la delicada situación de no saber de si, ni de hacerse. Estado autónomo asociado a los Estados Unidos de América, tiene moneda, representaciones diplomática y militar en gobierno de Washington, pero sin poder elegir quien realmente gobierna. Es una nación, diría José Saramago, secuestrada. Y yo añadiría, Y en privación de contacto y diálogo con sus hermanos de cultura y de su casa en el mundo, nuestra Latinoamérica.
Los y las estudiantes, entonces, lograran a través de huelga oponerse a tales deliberaciones, antidemocráticas e antisociales de alta cúpula gobernamental de Puerto Rico. Y mover toda la sociedad, desde proletariado olvidado a los intelectuales y artistas glorianos, en contra de esta reforma que roba más un bién a los puerto riqueños: la producción de conocimiento. Ay de aquellos que se armán contra los suyos. Las monedas de plata conducen a la forca y el águila imperial no dobrará su impresionante y voraz pico a los pequeños y los débiles. Se cuestiona, Las ninãs terán bienaventuranza. Nunca lo sabemos, nunca lo saberemos.
Eso artículo se encierra alabanzando la saludable resisténcia y bastión de democracia que representan hoy los 11 recintos de UPR, al blog de la resisténcia, que mantiene 24 horas por día la Radio Huelga, que permitió a nosotros de Tierra de la Felicidad que conozcamos la infelicidad que nos trajo el año 2010, que en dos islas reveló el lado duro de la vida: en Lanzarote la muerte de un justo, en Puerto Rico, mordazas en la justicia, por los canales que se crearon y se hicieran para protegerla. Más nosostros morreremos, y quizá no exista un Perro de Lágrimas para llorar nuestras muertes.
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